Hablar con desconocidos es considerado uno de los miedos más grandes de la humanidad.

Se piensa que dominar esta habilidad, acercamientos, es sólo para aventados, extrovertidos, "rockstars".

Cuando realmente, no es así. Se debe a otro tipo de causas.

En la base más profunda de nosotros, nuestro sentido natural es ser sociales en todo momento.

Desconfianza abismal

Desde pequeños, siempre se nos ha enseñado a evitar a cualquier persona que nos genere un conflicto de peligro y pueda dañarnos.

  • "Ten cuidado. No te vayan a robar."
  • "No confíes en nadie."
  • "Tienes que cuidarte de él/ella. Me han contado que..."

Este tipo de pensamientos ha logrado que el promedio de la población genere una desconfianza masiva sobre cualquier persona que llegue a romper sus esquemas.

Ahora, no te estoy diciendo que no hay personas con malas intenciones.

Las hay, totalmente.

Sin embargo, debemos cuidar no caer en la paranoia y que esto nos coloque un límite mental.

Tu vida profesional está vinculada a la cantidad de conversaciones nuevas y relevantes que hagas en el día a día.

Mucho más si eres emprendedor ó estás en puestos que requieren responsabilidades de unir áreas y trabajar en conjunto.

Somos vendedores. Todos.

Cuando inicié a estudiar profesionalmente ventas, los primeros consejos que leía eran muy directos:

Todos sabemos vender. TODOS. Lo hacemos con lo que nos gusta y se relaciona con nuestra filosofía, gustos y valores.

No podrás abrir esa puerta laboral, emocional, profesional, si tú no abres la primera conversación.

No podrás crear una relación si no aprendes a escuchar y entender.

No podrás resolver problemas más grandes si no haces las preguntas correctas.

La dificultad para ejecutar todo esto te orilla a practicar duro.

Asumir que la incomodidad nunca se irá y te encontrarás con muchas, MUCHAS, personas que no les importará hacerte a un lado, ignorarte ó incluso cerrarte la puerta cuando presentes algún tipo de propuesta.

Y, están plenamente en su derecho.

Lo que sucede es que tú no eres la prioridad.

Para que lo seas, se deben de cumplir ciertas condiciones de confianza y comunicación.

Y, aquí es donde viene la lección más importante de todo este artículo.

No te tomes absolutamente NADA personal.

Si te rechazan ó no logras empatizar con alguien que no conoces, probablemente no era el momento ó el lugar.

Sé que suena cliché, pero es cierto.

Al estar trabajando en varias industrias, la única variable que siempre observo es que todo coincide en momento y forma.

Y, el truco está en que, a pesar de que existan muchas tácticas para crear confianza, si realmente quieres avanzar con ese objetivo profesional y fuiste rechazado la primera vez, debes estar ahí nuevamente, participando. Intentarlo otra vez. Atento.

Haz ese "follow-up" constante.

No para "cerrar el negocio", sino para saber genuinamente cómo va.

Lo sé.

Puede llegar a ser complicado y no te garantizo cuándo avanzarás, pero ese es el arte de los negocios.

Dar el seguimiento constante y saber dejar ir cuando es necesario.

Todo esto me lleva a que abrir conversaciones implica un riesgo de ser vulnerables ante cualquier reacción, pero mientras te mantengas sereno, enfocado y el propósito correcto, todo estará bien.

Como último consejo, abre muchas pláticas.

Que de una no dependa todo.

Al final, la idea es trabajar con personas que estén sincronizadas contigo y puedan coincidir apoyarse mutuamente.

Redes sociales para círculos nuevos

Internet es extremadamente grande.

Por ello, considera al máximo lo importante que es estar conociendo personas nuevas.

Hazlo creando contenido.

Y utiliza las redes sociales para llegar a esos nuevos lugares.

Piénsalo. Es tu marca personal. Puedes impactar con ella la vida de miles de personas.

Hoy, escribe ese artículo que tanto quieres escribir, publícalo en grupos de Facebook, que la gente sepa quién eres, qué representas, qué vendes y por qué.

Enfrenta la crítica y abre nuevas conversaciones.

"Hola, qué tal. Que gusto conocerte."